La UE aprueba un reglamento contra los microplásticos

La UE aprueba un reglamento contra los microplásticos

p>La contaminación por microplásticos es una de las principales preocupaciones medioambientales a nivel europeo y global. En este contexto, la Unión Europea ha aprobado el Reglamento (UE) 2025/2365, una normativa que establece medidas específicas para prevenir las pérdidas de granza de plástico en toda la cadena de suministro. El objetivo de este reglamento es reducir de forma significativa la liberación de microplásticos en el medio ambiente y avanzar hacia una aspiración clara: cero pérdidas de granza de plástico.

 

El reglamento fue aprobado el 12 de noviembre de 2025 por el Parlamento Europeo y el Consejo, y responde a un problema estructural del sector industrial. Según datos de la propia Unión Europea, las pérdidas de granza de plástico constituyen la tercera mayor fuente de liberación no intencionada de microplásticos. Estas partículas se generan, principalmente, por deficiencias en la manipulación durante la producción, el reciclado, el transporte, el almacenamiento o la limpieza de contenedores y cisternas, lo que demuestra la necesidad de actuar de forma preventiva en todas las fases del proceso.

La nueva normativa adopta un enfoque integral basado en la cadena de suministro, obligando a los distintos agentes económicos a aplicar prácticas más seguras y responsables. Este marco regulador refuerza la importancia de revisar procesos, materiales y proveedores, especialmente en sectores industriales donde la calidad y la pureza del producto final son factores críticos.

En este escenario, la procedencia de las materias primas cobra una relevancia especial. No todas las sales son iguales, la sal marina puede contener microplásticos debido a la contaminación presente en los mares. Sin embargo, la sal de balsa, como la que utiliza y distribuye Pirenosal, procede de entornos controlados que no están expuestos al medio marino y que permiten evitar este tipo de contaminación.

Las salinas de Pirenosal no tienen microplásticos, y este aspecto supone un valor diferencial claro para aplicaciones industriales que requieren productos seguros, homogéneos y alineados con los estándares actuales de sostenibilidad. La sal de balsa se obtiene mediante procesos que garantizan un mayor control del entorno y del producto final, lo que se traduce en una sal sin microplásticos y con altos niveles de calidad.

La aprobación de este Reglamento pone de manifiesto que la lucha contra los microplásticos ya no es solo una cuestión medioambiental, sino también regulatoria y estratégica para la industria. Las empresas que apuestan por materias primas limpias y responsables se adelantan a las exigencias normativas y refuerzan su compromiso con el entorno.

Nos posicionamos como un proveedor alineado con los objetivos europeos de sostenibilidad, ofreciendo sal libre de microplásticos. Una elección que aporta seguridad, calidad y coherencia con un modelo industrial cada vez más exigente y comprometido con el futuro del medio ambiente.

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