El uso de la sal industrial es amplio y variado. No solo se utiliza como potenciador de los sabores de los alimentos, sino como conservante de los mismos, como se manifiesta en las salazones y encurtidos. El uso de la sal para la industria abarca no solo las prácticas gastronómicas y culinarias; desde el siglo XIX el uso de la sal se ha extendido a diversas áreas industriales, tales como la fabricación de papel, la industria química, la cosmética, y otros. Alrededor del 60 % de la producción global de la sal se destina a aplicaciones industriales distintas a la gastronómica (la producción y venta de sal para el consumo humano alcanza solo el 25 %).
La venta de sal para el curtido de pieles es tradicional.


La sal para la industria metalúrgica, una tecnología relativamente nueva.
La sal para la industria textil es imprescindible en los procesos de creación de tejidos.


De uso imprescindible en la industria de la fabricación del papel para conseguir la celulosa.
La sal para piscinas es la misma sal que compramos para darle sabor a los alimentos.


La sal industrial se utiliza para tratar y depurar las aguas por su composición química y su contenido en sodio.